Parque Pie Andino

El proyecto del Parque Pie Andino se enmarca dentro de la elaboración del Plan Maestro Parque Cerro La Ballena en Puente Alto. La propuesta busca responder a un futuro acceso público por la ladera norte al Cerro La Ballena, al mismo tiempo que considera las necesidades locales de los vecinos que habitan el entorno, con programas de áreas de juegos infantiles para distintas edades, un dog park, zonas de descanso y el Pump Track, previamente construido en el terreno.

Categoría

Superficie

Cliente

Diseño urbano
Paisajismo
Arquitectura

2,5 há

Municipalidad de Puente Alto

Año

2019-actualidad

La Av. Pie Andino constituye el eje de acceso por la ladera norte al Cerro La Ballena, tratándose de uno de los potenciales grandes accesos al transformarse el cerro isla en parque. Específicamente, el Parque Pie Andino se localiza sobre un bandejón de aproximadamente 50 metros de ancho y 500 metros de largo sobre la calle de su mismo nombre e intersectado por la Av. San Carlos.


Se consideraron tres grandes estrategias de intervención urbano-territorial para abordar la propuesta:


01. Conectar en sentido norte-sur / Se propone conectar linealmente los principales flujos peatonales en sentido norte-sur hacia el futuro acceso al Parque Cerro La Ballena, teniendo en consideración las calles perpendiculares en los bordes oriente y poniente que permiten la aproximación de los vecinos.


02. Activar y diversificar con sentido local / Diversos programas buscan activar el parque, como las áreas de juegos infantiles tipo nature’s-play, las áreas de entrenamiento tipo crossfit y calistenia, un dog park, áreas de descanso y recreación, explanadas de pasto y el Pump-Track ya construido.

03. Generar un corredor ecológico / Considerando que el parque se ubica en los faldeos del Cerro La Ballena, se propone recuperar el ecosistema local tipo bosque esclerófilo rico en biodiversidad, por lo que se plantea la idea de generar un corredor ecológico mediante la creación de un bosque urbano con pradera nativa. Este micro ecosistema permite generar espacios gratos y sombreaderos, con bajo requerimiento hídrico. Lo anterior se complementa con el uso de rocas y especies con resistencia a climas áridos, reconstruyendo los parches ecológicos del paisaje del cerro La Ballena.